El objetivo de esta ruta es facilitar herramientas para la pronta atención por parte de las personerías municipales y distritales a la población refugiada y migrante proveniente de Venezuela.

Personero y personera, en la actualidad Colombia es un país receptor de personas refugiadas y migrantes, dentro de los cuales se encuentran quienes han salido de su país voluntariamente y ,muchas otras que salen de su país en busca de  protección debido a la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, entre otros, se han visto en la necesidad de salir de su país por temores fundados consistentes en que su vida, integridad, seguridad y libertad están siendo amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente al orden público en su país de origen. Incluso algunas de estas personas pueden tener razones fundadas para creer que estarían en peligro de ser sometidas a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en caso de que se procediera a la expulsión, devolución o extradición al país de su nacionalidad o, en el caso que carezca de nacionalidad, al país de residencia habitual.

 

Teniendo en cuenta que las personas refugiadas y migrantes que han ingresado a Colombia en los últimos años informaron como lugar de destino a su ingreso los 32 departamentos que componen el país, cualquiera de los 1103 municipios eventualmente será un receptor de esta población, dadas las múltiples y diferentes razones que tiene un extranjero para ingresar al país, bien sea de manera regular o irregular, razón por la cual es relevante fortalecer las capacidades de atención de esta población en las regiones. 

 

En este espacio encontrarás diferentes herramientas para la protección de sus derechos, bien sea de población proveniente de Venezuela o de otros países.

Las opiniones expresadas en este documento son responsabilidad exclusiva de sus autores y no representa necesariamente los puntos de vista del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados – ACNUR